Artistas

1910 – 2009

A los 99 años, falleció en Buenos Aires Rodolfo Castagna, pintor, grabador e ilustrador, cuya obra abarcó desde murales en edificios públicos -colaboró con su maestro Alfredo Guido en el Palais de Glace- hasta pinturas expuestas en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, una litografía en la Biblioteca del Congreso de Washington e imaginativas ilustraciones en huecograbado.

Hasta hace dos meses, Castagna seguía trabajando. En 2008 ilustró un libro de bibliófilo, Apreciación del Ecce Homo II , un único ejemplar manuscrito sobre una poesía de su hijo (otro anterior, Ecce Homo I, está en la biblioteca de Benedicto XVI).

Hizo escenografías para teatro y cine, como en la película Murió el sargento Laprida (1937), y colaboró con Fernando Ayala en su primera película, Ayer fue primavera (1955).

Hay obras suyas que se hallan en instituciones de Berlín, Londres o Tokio, y en colecciones privadas en diversos países. Un retrato al óleo de San Martín, de 1941, fue muy difundido en todo el país, en diarios, revistas y pósteres en 1950.

A fines de los años 50, se publicó el libro Cosmos de Buenos Aires , para el cual concibió en doce aguafuertes su visión de la ciudad y convocó al poeta Fernando Guibert; se compuso a mano en la imprenta Colombo. Se hicieron sólo catorce ejemplares en dos años de trabajo. Un coleccionista norteamericano compró un ejemplar en 2000 dólares de aquella época. El presidente Arturo Frondizi obsequió otro al presidente de los EE.UU. Dwight Eisenhower, y se conserva en un museo en Abilene, Kansas.

El libro Arboles muertos fue otra edición artesanal, de sólo 33 ejemplares, en la cual Castagna combinó su arte con la poesía de su gran amigo, el poeta Ricardo Molinari.

En 1940 se casó con la pintora y grabadora Hemilce Saforcada, fallecida en 2004, con quien tuvo un hijo, Rodolfo Ergasto, arquitecto, pintor y poeta. Siendo estudiantes, ambos habían expuesto en el Instituto de Arte de Chicago ya en 1936.

Castagna había nacido en Buenos Aires en 1910. Se graduó en la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova. Allí fue profesor, así como en las facultades de Arquitectura de La Plata y de Mar del Plata, que contribuyó a organizar en 1953 y en 1960. Pasó años en América del Norte y Europa, y sus viajes lo fueron volcando hacia su interior. Ganó valiosos premios; entre ellos, el del Salón Nacional en 1965.